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El ser humano cae en la paradoja de inspirarse, embelesarse e intentar imitar constantemente un medio natural que de la misma forma destruye para su beneficio y disfrute, acciones de las que acto seguido se queja y opone.

Si la naturaleza humana radica inevitablemente en la contradicción y en la imposición constante de nuevos sistemas de comportamiento y vida que el mismo acaba considerando antinaturales, todo ello fruto de un proceso evolutivo, ¿tiene sentido decir que algo es antinatural? ¿Acaso el sentimiento de antinaturalidad no se ha hecho intrínseco a la naturaleza humana? 

Las nuevas estrategias y formas de amor responderán por tanto a la "antinatural" naturaleza evolutiva del ser humano.

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